Es muy conocida, y socorrida, la vieja máxima "no hay nada nuevo bajo el Sol". Y, en ocasiones, quizá sea cierta cuando se repara en lo repetitivo del comportamiento humano a través de los siglos, o cuando se hace referencia a lo hablado, a lo escuchado, a lo escrito, a lo leído...
Pero si se adopta un enfoque pragmático, positivista, al fijarse en las circunstancias cambiantes de la vida de cada persona, es fácil comprobar que esa antigua expresión, "no hay nada nuevo bajo el Sol", choca de continuo con la realidad. Por tanto se puede concluir que no todo lo dicho está hecho.
No te duermas Ham, mi pequeño hámster dorado. ¡No os durmáis, amigos!
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