Las musas, que otrora fueron sus amigas, le abandonaron, dicen unos.
Está cansado, todo lo ve inútil, ha optado por el silencio, le falló la inspiración…, dicen otros.
Nadie sabe que el poeta arrojó al mar la llave del arca imaginaria donde encerraba sus rimas y atesoraba sus pensamientos.


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