Es muy conocida, y socorrida, la vieja máxima "no hay nada nuevo bajo el Sol". Y, en ocasiones, quizá sea cierta cuando se repara en lo repetitivo del comportamiento humano a través de los siglos, o cuando se hace referencia a lo hablado, a lo escuchado, a lo escrito, a lo leído...
Pero si se adopta un enfoque pragmático, positivista, al fijarse en las circunstancias cambiantes de la vida de cada persona, es fácil comprobar que esa antigua expresión, "no hay nada nuevo bajo el Sol", choca de continuo con la realidad. Por tanto se puede concluir que no todo lo dicho está hecho.
No te duermas Ham, mi pequeño hámster dorado. ¡No os durmáis, amigos!
miércoles, 22 de enero de 2014
lunes, 13 de enero de 2014
Gobernanza
Los gobernantes mediocres y de escaso talento ignoran la Gobernanza, y todo lo que ello implica para los ciudadanos.
Diccionario de la RAE. Definición de Gobernanza: Arte o manera de gobernar que se propone como objetivo el logro de un desarrollo económico, social e institucional duradero, promoviendo un sano equilibrio entre el Estado, la sociedad civil y el mercado de la economía.
No te duermas Ham, mi pequeño hámster dorado. No os durmáis, amigos.
Diccionario de la RAE. Definición de Gobernanza: Arte o manera de gobernar que se propone como objetivo el logro de un desarrollo económico, social e institucional duradero, promoviendo un sano equilibrio entre el Estado, la sociedad civil y el mercado de la economía.
No te duermas Ham, mi pequeño hámster dorado. No os durmáis, amigos.
viernes, 10 de enero de 2014
De cara a la galería
Si Adler tuviera razón entonces los humanos estaríamos a merced de los desaprensivos poderosos que exigen sumisión y bajar la cabeza a los súbditos o vasallos que, de cara a la galería, ellos llaman ciudadanos. Sí. Como en el Medievo. Hoy en día los señores feudales son aquellos gobernantes vencedores que ponen en práctica su deseo de dominio. Y todo ello, si nos basamos en las investigaciones de Adler, porque tienen un complejo de inferioridad y actúan con picardía o vileza para ocultarlo.
No te duermas Ham, mi pequeño hámster. No os durmáis, amigos.
No te duermas Ham, mi pequeño hámster. No os durmáis, amigos.
jueves, 9 de enero de 2014
Ham duerme
Es mediodía. Ham, el vivaracho hámster que, desde hace tres semanas, está conmigo en este refugio, saca su pequeño hocico por un agujero de su casita de algodón y huele el aire.
Hace horas que escribo y tacho. Que tacho y escribo. Hago un alto en el camino para pensar. Dice un filósofo italiano que el excesivo utilitarismo de nuestra sociedad, de nuestro mundo global, está horadando los cimientos de la dignidad humana. En estos tiempos, los hombres y las mujeres (con la excepción de los ricos mercaderes, de los reyes y príncipes y de los poderosos gobernantes) son objetos que pueden comprarse y venderse. Los especuladores de los humanos, religiosos o laicos, ordenan y mandan, legislan y ejecutan las leyes. Y todo por qué. Verás, Ham, mi pequeña mascota, todo por lo que ya dijo Adler (aquel discípulo del descubridor del subconsciente que terminó rechazando las ideas de su maestro Freud sobre la libido). En conclusión, ¿todo por qué?: por el deseo de poder. Y, claro está, por todo lo que ello implica: impunidad, chulería, egotismo, ausencia de compasión...
No te duermas Ham, mi pequeño hámster. No os durmáis, amigos.
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