viernes, 28 de octubre de 2011

Castillos solitarios



¡Hola, Ham! Ya estoy aquí de nuevo.  Ha pasado más de un mes desde que, al tener que ausentarme por motivos de trabajo, te deje en el albergue para mascotas. Veo que tienes buen aspecto. Así que te han cuidado bien. 

Todo el tiempo que estuve fuera de la ciudad lo dediqué a la misión que me encomendó el jefe. Recorrí diversos parajes. Investigué en varios lugares. En especial en ruinosos y solitarios castillos que hasta tenías mazmorras y puentes levadizos. Busqué y rebusqué en las salas, cámaras y pasadizos secretos de los castillos. Pero todo fue en vano. Allí no había ningún taller de orfebres. Ya sabes de qué hablo, Ham. De ese lugar oculto y clandestino donde, según las sospechas del cliente que contrató los servicios de La Agencia, los orfebres renegados están fabricando siete trompetas de oro y siete añafiles de plata para anunciar el fin del mundo.
No sé si el jefe me ordenará que siga buscando o, por el contrario, cancelará el contrato y dará carpetazo a este caso. Ya te contaré, Ham.
                                                                                  (To be continued)
    

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