martes, 9 de octubre de 2018

Scriptorium

Hace tiempo que Ham, mi pequeña mascota, mi hámster dorado, se fue para siempre. Desde entonces, yo soy Ham. Y hablo conmigo mismo, aunque me dirija a Ham.



En el scriptorium de un monasterio medieval, a la luz de una vela, un monje, por encargo de su abad, copió fragmentos de varios textos sagrados. Pero intercaló frases crípticas que, según los estudiosos de hoy en día, describen la desaparición de un compañero del que estaba enamorado.