¡Ay!, Ham, ya lo dijo Plinio El Viejo: "Nulla dies sine linea".
Los maestros antiguos hablaban a los hombres y a las mujeres de su tiempo.
En particular a los gobernantes y a los poderosos:
"Tratad con respeto a los humanos y a las bestias.
Cuidad el aire, el agua, la tierra y el fuego".
Aquellos sabios amaban cuanto les rodeaba.